COBORGANIC (ES-01650) es un producto fitosanitario vigente de uso profesional, inscrito el 6 de agosto de 2026 y con caducidad hasta el 30 de junio de 2030. Su composición oficial es sulfato tribásico de cobre al 19 % expresado en cobre, en formulación de suspensión concentrada [SC] p/v. La ficha lo sitúa como tratamiento fungicida al aire libre; su interés depende de que el cultivo, el agente y el momento de aplicación coincidan exactamente con los usos autorizados.
En manzano y membrillero está autorizado frente a Venturia spp. a 6,3 l/ha, hasta tres aplicaciones separadas 10-12 días y 800-1.000 l/ha de caldo. En patata y tomate se dirige a Phytophthora infestans a 6,3 l/ha, hasta tres aplicaciones cada 7-12 días y 500-1.000 l/ha. En vid, el uso frente a Plasmopara viticola establece 5,3 l/ha, hasta cuatro aplicaciones cada 10-12 días y 800-1.000 l/ha. El uso en membrillero figura como uso menor por jerarquía.
La aplicación puede realizarse mediante pulverización normal con tractor o manualmente con lanza, pistola o mochila. Los intervalos fenológicos son BBCH 33-59 y 71-85 en manzano y membrillero; BBCH 15-59 y 70-85 en patata; BBCH 15-59 y 71-85 en tomate; y BBCH 15-57 y 71-85 en vid. Los plazos de seguridad son 3 días en tomate, 14 en patata y 21 en manzano, membrillero y vid. Estos valores deben interpretarse junto con el método y el volumen autorizados.
Durante mezcla y carga se exigen guantes de protección química, ropa C1 o tipo 6, protección parcial C3 o delantal PB3/PB4 y calzado profesional polimérico. La ficha también concreta protección durante la aplicación y la reentrada, y prohíbe acceder antes de que se seque la pulverización. Para limitar el impacto ambiental, no puede superarse la aportación de 4 kg de cobre por hectárea y año. Deben respetarse bandas con cubierta vegetal de 10 m en vid, patata y tomate, y de 20 m en manzano y membrillero, además de las restricciones para abejas, polinizadores y floración.
Antes de tratar conviene confirmar el registro, el cultivo, el agente objetivo, el estado BBCH, el número de aplicaciones ya realizadas y la carga anual de cobre de todos los productos empleados. También deben revisarse el equipo disponible, el volumen de caldo, la banda hasta aguas superficiales, la protección del aplicador y las condiciones de reentrada. La ficha oficial vigente y la etiqueta del envase son la referencia final: no deben extrapolarse dosis, mezclas, cultivos ni intervalos, y cualquier duda agronómica o de seguridad debe resolverse antes de preparar el tratamiento.
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