CO2 BIOPROTECTION es un producto profesional de Air Liquide registrado como ES-01838 para el control de insectos y ácaros mediante fumigación dentro de almacenes. Su composición es dióxido de carbono al 99,9 % en forma de gas. No es un tratamiento foliar ni una autorización abierta para cualquier producto almacenado: solo puede emplearse en los recintos, mercancías y condiciones que recoge el registro español. La instalación, el suministro de gas y la vigilancia de la atmósfera forman parte esencial del tratamiento.
El CO₂ permite crear una atmósfera incompatible con la supervivencia de las plagas al desplazar parte del oxígeno disponible. El registro autorizado incluye cacao y café en grano, especias, frutos secos, granos de cereales y de lentejas, hierbas aromáticas y flores comestibles cosechadas, nueces, productos transformados, semillas oleaginosas, tabaco cosechado y té. Las filas distinguen insectos y ácaros. Esta relación debe leerse con precisión: la autorización de una mercancía no extiende a otra sus dosis, presión, duración o número de aplicaciones.
Para cámaras de presión, el registro establece hasta cinco aplicaciones por temporada, con programas de 66 u 88 kg/m³ vinculados respectivamente a presiones y tiempos definidos. Los granos de cereales disponen además de tratamientos en almacenamiento a granel o cámaras sin presión, celdas y silos estancos, usando concentraciones de CO₂, temperaturas y periodos muy diferentes. Antes de elegir un programa hay que comprobar la temperatura, la hermeticidad y la capacidad real del recinto para mantener la atmósfera indicada. El plazo de seguridad figura como no procede.
El riesgo principal aparece al acceder a una zona tratada. Debe impedirse la entrada, señalizar el recinto y monitorizar continuamente el ambiente. Los operarios que entren portarán detectores de dióxido de carbono y oxígeno; el registro exige que el oxígeno no baje del 18 % y que el CO₂ no supere 5.000 ppm. La extracción ha de estar enclavada con el acceso y los recintos deben ventilarse antes de reabrirse. En espacios pequeños puede ser necesario un equipo de respiración autónomo.
La preparación práctica comienza identificando mercancía y plaga, seleccionando la fila autorizada y verificando presión, concentración, temperatura, duración y máximo de aplicaciones. Solo profesionales formados deben conectar recipientes, controlar válvulas y confirmar la estanqueidad. No se permitirá la reentrada hasta medir una atmósfera segura. La etiqueta vigente, la documentación de seguridad y el procedimiento técnico de la instalación son obligatorios; también deben cumplirse las reglas de almacenamiento ventilado, respuesta ante fugas y gestión de recipientes.
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